Lumbalgia

¿Qué es la lumbalgia?

Desde Fisioterapia Nova quiero hablarles hoy de una de las afecciones más comunes que se encuentra en la práctica clínica diaria: la lumbalgia.

La lumbalgia es el dolor en la parte inferior de la espalda que todos hemos sufrido una vez en nuestras vidas.
Es necesario recordar que a nivel anatómico, la zona inferior de la espalda (incluida la parte glútea) está compuesta por una estructura compleja formada por las últimas articulaciones intervertebrales lumbares, la articulación sacroiliaca y la cadera, además de una gran variedad de diferentes estructuras, como músculos, nervios, etc..
A pesar que este tipo de patología es muy común, la clínica que puede dar es muy variada así como la limitación al movimiento que puede crear. Debido precisamente a esta diversidad de síntomas que puede provocar, la exploración para determinar la causa es un paso previo fundamental.

lumbalgia

Causas más corrientes de lumbalgia

Una de las causas más comunes de la lumbalgia aguda es la presencia de algún punto gatillo (PGM) debido a un mal gesto. Puede desencadenarse al levantar algún objeto pesado o simplemente al realizar algún gesto que puede ser de lo más habitual. Esta descompensación en el patrón de movimiento y sus PGM pueden producir una sintomatología bastante variada, como un dolor leve o incluso tan severo hasta limitar la deambulación. En muchos casos el tratamiento al que se suele acudir es el tratamiento farmacológico y principalmente este último sirve solo a mascarar el dolor.
Dentro de las lumbalgias crónicas más frecuentes se encuentra la inestabilidad lumbar. Esta última está provocada por una disminución significativa de la capacidad del sistema de estabilización de la columna, para mantener a zona neutra dentro de los ñímites fisiológicos. Clínicamente se encuentra:
-Acortamiento de la musculatura flexora de cadera;
– Mayor presión sobre articulaciones facetarias;
– Cambio en la distribución de cargas sobre cuerpos vertebrales;

-Aumento del tono muscular: PGM y dolor irradiado;
– Debilidad de la musculatura estabilizadora como transverso del abdomen y multífidos;
– Perdidad propioceptiva y de control motor;
– Debilidad de la musculatura glutea.

Además en una gran proporción de pacientes el dolor está causado por el músculo piramidal o piriforme. El músculo piramidal es un músculo profundo pequeño que se localiza por debajo del glúteo en la zona media de la cara anterior del sacro y sale de la pelvis por el agujero sacrociático mayor. Cuando está acortado y presiona encima del nervio, la sintomatología que provoca reproduce la famosa “ciática” extendiendose por la cara posterior del muslo y dando lugar a “hormigueo” o “acorchamiento”, o dolor punzante.

Finalmente (en un orden de prevalencia clínica) existen los dolores por:
– Radiculopatía por disfunción de la raíz nerviosa lumbar (hernia o cualquier otro problema de compresión de la raíz).
– Estenosis del canal vertebral con subsiguiente compresión de la raíces nerviosas (20-30% de los mayores de 60 años, más frecuente en varones)

Conclusiones

Vista la etiología tan eterogénea de esta patología se debe tener mucho cuidado con el diagnóstico funcional, que se logra con un proceso de localización regional y estructural por exclusión. Puesto que actualmente se siguen diagnosticando muchas causas de dolor lumbociático de origen vertebral que no lo son, el problema está en que se sigue correlacionando directamente el diagnóstico por la imagen con los síntomas (principalmente resonancias o electromiografía) sin realizar una exploración adecuada del paciente. En la mayoría de resonancias realizadas a pacientes, desde jóvenes deportistas hasta personas de una cierta edad, muy a menudo se encuentra alguna hernia o desplazamiento del disco o artrosis vertebral, pero sin tener una relación directa con síntomas. Esto conlleva a la hipótesis de que no hay que relacionar directamente el diagnóstico de hernia, con los síntomas del paciente, sino que hay que evaluar el conjunto de regiones y estructuras y encontrar la verdadera causa del dolor.
Siempre es necesario descartar banderas rojas, como la presencia de síntomas sistémicos cuales: fiebre, pérdida de peso, pérdida de fuerza en las piernas, incontinencia intestinal o vesical, dolores abdominales fuerte; ya que existen diferentes tipos de patologías graves de interés médico que deben descartarse a priori.

 

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